Desde los años 50, se ha estado explorando el proceso de comunicación como un efecto cognitivo, especialmente a través del interaccionismo simbólico. Esta perspectiva ha ayudado a superar las limitaciones de la teoría sistémica, permitiendo una comprensión más profunda de los espacios simbólicos en la interacción social. Figuras como Erving Goffman, William James, Alfred Schutz, Harold Garfinkel, Gregory Bateson, John Austin, Maxwell McCombs y Donald Shaw han sido precursores en este campo.