Cuando nos acercamos por primera vez a los textos de Nicos Poulantzas, la sensación suele ser la misma: son densos, conceptuales y, a ratos, abrumadores.
Cuando hablamos de comunicación política, estudios electorales o políticas públicas, tarde o temprano aparece una palabra que usamos con mucha frecuencia, pero que pocas veces detenemos a pensar con cuidado: cultura.
En los estudios contemporáneos de comunicación política, pocas teorías han sido tan influyentes como la del establecimiento de la agenda (agenda-setting).
En las últimas décadas, la comunicación política ha experimentado una transformación profunda. Hoy, gran parte de la disputa por el sentido público no ocurre únicamente a través de discursos largos o documentos oficiales, sino mediante imágenes: fotografías, videos breves, transmisiones en vivo, spots, memes y piezas visuales que circulan de forma acelerada en redes sociales y medios digitales.
En las primeras clases sobre comunicación política solemos insistir en una idea fundamental: los medios no solo influyen en los temas que consideramos importantes, sino también en la manera en que evaluamos a los actores políticos.
Cuando se estudia el marxismo en cursos de teoría política, suele cometerse un error muy común: reducirlo a la idea de la lucha de clases como si fuera un simple conflicto entre ricos y pobres.
Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana. Maestra en Comunicación Estratégica para Gobiernos e Instituciones por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, México. Especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UAM. Doctora en Ciencias Administrativas (PICA) por la UAM. Asesora del Laboratorio de Comunicación Política (UAM-I). Campo de experiencia: monitoreo y análisis de campañas electorales, gestión cultural y políticas públicas y gobernabilidad.
Cuando nos acercamos por primera vez a los textos de Nicos Poulantzas, la sensación suele ser la misma: son densos, conceptuales y, a ratos, abrumadores.
Cuando hablamos de comunicación política, estudios electorales o políticas públicas, tarde o temprano aparece una palabra que usamos con mucha frecuencia, pero que pocas veces detenemos a pensar con cuidado: cultura.
En los estudios contemporáneos de comunicación política, pocas teorías han sido tan influyentes como la del establecimiento de la agenda (agenda-setting).
En las últimas décadas, la comunicación política ha experimentado una transformación profunda. Hoy, gran parte de la disputa por el sentido público no ocurre únicamente a través de discursos largos o documentos oficiales, sino mediante imágenes: fotografías, videos breves, transmisiones en vivo, spots, memes y piezas visuales que circulan de forma acelerada en redes sociales y medios digitales.
En las primeras clases sobre comunicación política solemos insistir en una idea fundamental: los medios no solo influyen en los temas que consideramos importantes, sino también en la manera en que evaluamos a los actores políticos.
Cuando se estudia el marxismo en cursos de teoría política, suele cometerse un error muy común: reducirlo a la idea de la lucha de clases como si fuera un simple conflicto entre ricos y pobres.