En las últimas décadas, la comunicación política ha experimentado una transformación profunda. Hoy, gran parte de la disputa por el sentido público no ocurre únicamente a través de discursos largos o documentos oficiales, sino mediante imágenes: fotografías, videos breves, transmisiones en vivo, spots, memes y piezas visuales que circulan de forma acelerada en redes sociales y medios digitales. En este contexto, la teoría del framing o teoría del encuadre se vuelve una herramienta clave para comprender cómo se construyen las interpretaciones de la realidad política.
Tradicionalmente, los estudios sobre framing se centraron en el lenguaje verbal: palabras, titulares, frases clave y narrativas dominantes. Sin embargo, en la comunicación política contemporánea, las imágenes no solo acompañan el mensaje, sino que estructuran la manera en que se perciben los acontecimientos. Las imágenes encuadran la realidad, seleccionan ciertos aspectos, invisibilizan otros y activan emociones específicas en el público.
Este texto reflexiona sobre el papel de las imágenes en las nuevas historias del framing, retomando tres cualidades fundamentales de las propiedades visuales:
- su cualidad analógica,
- su indexicalidad, y
- su sintaxis visual,
y cómo estas operan en la comunicación política actual.
Imágenes y framing: una relación inseparable
Hablar de framing implica reconocer que los mensajes no son neutrales. Toda comunicación destaca ciertos elementos de la realidad y los presenta dentro de un marco interpretativo específico. En el caso de las imágenes, este encuadre es especialmente potente porque opera de forma inmediata, muchas veces sin que el espectador sea plenamente consciente de ello.
En México y América Latina, los procesos electorales recientes y la comunicación gubernamental de 2025–2026 muestran con claridad cómo las imágenes se utilizan para orientar percepciones públicas: desde fotografías cuidadosamente producidas de mandatarios en giras de trabajo, hasta videos breves diseñados para redes sociales que condensan un mensaje político en pocos segundos.
Las imágenes no solo informan; sugieren, evocan y persuaden. Y es justamente en ese punto donde se articulan con el framing.
La cualidad analógica de las imágenes
La primera característica clave es la cualidad analógica de las imágenes. A diferencia del lenguaje verbal, donde la relación entre las palabras y su significado es arbitraria, las imágenes funcionan a partir de una lógica de semejanza. Lo que vemos se parece, en mayor o menor medida, a aquello que representa.
Esta cualidad analógica hace que las imágenes sean especialmente eficaces para comunicar mensajes políticos a públicos amplios y diversos. Las personas reconocen rápidamente objetos, gestos, escenarios y rostros familiares, incluso sin un alto nivel de escolaridad o formación política. El cerebro humano responde con rapidez a las analogías visuales, aun cuando estas sean parciales o incompletas.
Por ejemplo, en campañas electorales recientes en América Latina, es común observar imágenes de candidatos caminando por mercados, saludando a comerciantes o sentados en mesas populares. Aunque cada contexto es distinto, el mensaje analógico es claro: cercanía, cotidianeidad, contacto con “la gente común”. No hace falta una explicación extensa; la imagen cumple esa función de manera inmediata.
En el framing visual, esta cualidad analógica permite que ciertas interpretaciones se activen casi automáticamente. A medida que los observadores responden emocionalmente a la imagen, el encuadre comienza a operar: se construye una idea de quién es el actor político y qué representa.
La indexicalidad de las imágenes: la ilusión de realidad
La segunda cualidad fundamental es la indexicalidad, concepto retomado de los planteamientos del filósofo Charles Sanders Peirce. Las imágenes fotográficas y audiovisuales poseen un vínculo físico con la realidad: son producto de la luz, de un momento específico, de una escena que “estuvo ahí”.
Esta característica convierte a la imagen en un índice, es decir, en una huella de lo real. Por eso, las fotografías y los videos suelen percibirse como pruebas, como evidencia de que algo ocurrió. En la comunicación política, esta cualidad es extremadamente poderosa.
En México, por ejemplo, una imagen de una obra pública en construcción, de una conferencia de prensa o de una reunión internacional no solo comunica información, sino que legitima la acción política. La imagen parece decir: “esto pasó”, “esto es real”, “esto se hizo”.
Sin embargo, la indexicalidad no implica neutralidad. El proceso de selección de imágenes es siempre intencional. Qué se muestra, desde qué ángulo, en qué momento y con qué edición define el encuadre final. En televisión, plataformas digitales y redes sociales, la edición se convierte en el punto clave del framing visual.
En videos políticos difundidos en 2025–2026, especialmente en plataformas como TikTok o Instagram, es frecuente observar secuencias cuidadosamente editadas para reforzar emociones positivas o negativas. Una imagen puede funcionar como índice de realidad, pero el encuadre determina qué realidad se presenta.
La sintaxis visual y su relación con el lenguaje verbal
La tercera cualidad es la sintaxis visual, es decir, la forma en que los componentes de la imagen se organizan y se articulan con el lenguaje verbal. A diferencia del lenguaje escrito u oral, la imagen por sí sola no construye proposiciones complejas ni argumentaciones completas.
Por esta razón, en el framing político contemporáneo, las imágenes suelen apoyarse en textos breves, slogans, hashtags o diálogos. El lenguaje verbal cumple una función clave: orienta la interpretación de la imagen y reduce su polisemia.
Un ejemplo claro son los spots políticos y los videos institucionales. La imagen puede transmitir una emoción general, pero es el texto el que fija el sentido deseado: progreso, estabilidad, cambio, crisis o esperanza. En campañas recientes en América Latina, los mensajes visuales acompañados de frases simples han demostrado ser altamente efectivos para guiar la lectura del público.
La combinación de imagen y palabra permite asegurar que el mensaje sea interpretado dentro del encuadre previsto. Así, la sintaxis visual se convierte en una herramienta estratégica del framing.
Reflexión final
Las imágenes ocupan hoy un lugar central en la construcción de las nuevas historias del framing político. Su cualidad analógica facilita el reconocimiento inmediato; su indexicalidad refuerza la percepción de realidad; y su sintaxis, en combinación con el lenguaje verbal, orienta la interpretación del mensaje.
Comprender estas dimensiones es fundamental para analizar críticamente la comunicación política contemporánea. En sociedades altamente mediatizadas y visuales, aprender a “leer” imágenes es una forma de alfabetización política que fortalece la ciudadanía y la deliberación democrática.
Bibliografía básica
Entman, R. M. (1993). Framing: Toward clarification of a fractured paradigm. Journal of Communication, 43(4), 51–58.
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Rodríguez, D. & Dimitrova, D. (2011). The levels of visual framing. Journal of Visual Literacy, 30(1), 48–65.
Barthes, R. (1986). Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces. Paidós.

